A una gallega...
La gente de mi generación (les guste más o menos) puede que, al escuchar las palabras “hada madrina”, haga memoria de forma inconsciente y se le vengan a la cabeza ratones y calabazas y las palabras “bibidi, babidi, bú”. Las hadas (madrinas o no, basta con que concedan deseos) son personajes habituales en los cuentos e historias fantásticas, y a algunos, cuando nos van las cosas un poco torcidas, nos deleita soñar con tener una que se apiade de nosotros y nos apañe la vida. (También los hay que sueñan con encontrar un genio, pero como a estos siempre nos les han pintado un poco traicioneros, no resultan entrañables.) ¿A qué viene todo esto? Pues a que, a veces, los sueños se hacen realidad y resulta que descubres que las hadas madrinas existen. No tienen varita mágica ni vestidos pomposos de purpurina, pero si son almas compasivas y adorables que suplen la falta de poderes cósmicos con una bondad y una sonrisa capaces de tirar murallas abajo. Hacía t...